Te quiere / no te quiere (del blog UNA MADRE DE MARTE)

Hoy he leído esta entrada, me a parecido muy, muy interesante. Os lo dejo aquí para que lo leáis.

Esta el la URL de la entrada en el blog UNA MADRE DE MARTE

http://madredemarte.wordpress.com/2014/01/27/te-quiere-no-te-quiere/

Hay un tema recurrente entre las familias adoptivas, con enfoques a veces diametralmente opuestos, y es el de si debemos decir a nuestros hijos que sus madres biológicas les querían o no.

Hay quien sostiene que sí, siempre, sin duda, sean cuales sean las circunstancias, por dura que haya sido su historia, por riesgos que haya corrido su vida. Aseguran que lo peor que puede sentir un niño es no haber sido querido en su inicio, que decirles esto (o dejarles que lo piensen) es un ataque en la línea de flotación de su autoestima.

(Deberíamos preguntarnos si que se sientan queridos en su origen depende de lo que les contemos; o si ellos sabrán, o decidirán cómo sentirse, más allá de la historia que elaboremos para ellos).

Otros sostienen que no, que alguien que abandona a sus hijos no puede quererles, que no hay atenuantes, que por muy duras que sean las circunstancias que vivieran, otras madres, en las mismas circunstancias, sí se quedaron con sus hijos. Que decirles que les querían puede hacerles pensar que el amor equivale al abandono, y que si les querían, y aún así, les abandonaron, algo malo hay en ellos. Y es, por tanto, un ataque en la línea de flotación de su autoestima.

Me parecen peligrosas ambas posturas, cuando se ejercen sin tener en cuenta la historia particular, las circunstancias y el contexto.

Creo que hay que decir la verdad si la sabemos. Pero, ¿qué es la verdad? ¿De los mismos datos, se infiere siempre la misma historia, o hay distintas maneras de interpretarla? Hay padres adoptivos que dan una pátina positiva al abandono (“te dejaron donde pudieran encontrarte”) , donde otros leen dejadez, indiferencia, falta de cariño. Hay familias que asumen sin dudar (a veces sin datos) que la persona que abandonó o maltrató a su hijo antes de que llegara a ellos fue necesariamente la madre.

Tan grave me parece asumir que todas las madres quieren a sus hijos, por sistema, por instinto, por defecto… como asumir lo contrario, que ninguna madre que ha dado a su hijo en adopción puede quererlo, de ninguna manera, nunca, en ninguna circunstancia.

Hay casos en los que dar en adopción puede ser una forma de proteger. En el caso de que otra persona de tu entorno maltrate al niño, o de que tus recursos, tus habilidades parentales, no te permitan cuidarlo bien (y seas consciente de ello). Hay casos en los que no es la madre quien decide abandonar al niño, situaciones en la que la presión del entorno es insuperable. Pienso en países donde la mujer es un cero a la izquierda, donde tener hijos soltera es una condena a muerte…

Y también hay, claro que sí, madres que no quieren a sus hijos.

¿Podemos juzgar a las madres biológicas de nuestros hijos si nuestras circunstancias (realidad, momento histórico, país) no son comparables a las suyas?

Otras madres biológicas en las mismas circunstancias sí se quedaron con sus hijos. ¿Cómo saber si fueron las mismas circunstancias? ¿Si el apoyo familiar, los recursos personales, su autoestima, etc., eran parecidos?

¿Podemos juzgar a las madres biológicas según nuestras emociones? Es decir, como yo quiero a mi hijo con locura, no puedo concebir que no le quisiera; o como yo no le abandonaría bajo ninguna circunstancia, no puedo concebir que alguien que le quisiera lo haya hecho…

¿Es quedarse o no con el niño lo que determina si hubo amor? ¿O el deseo de habérselo quedado? Si seguimos este silogismo hasta el final, ¿todas las madres que conservan a sus hijos les quieren, siempre? ¿No puede ser el valor, o la inconsciencia, o la tozudez, o la determinación, o el miedo, o la vergüenza… la razón por las que unas madres se han quedado con sus hijos y otras no?

¿Puede ser la entrega en adopción un acto de amor mayor que conservar al niño, en determinadas circunstancias? ¿Puede ser una manera de proteger y proveer? ¿Una apuesta de futuro?

¿Hay mayor riesgo en que idealicen a su madre biológica o en que la demonicen? ¿Cuál de las dos cosas les puede hacer más daño? ¿Cómo podemos colaborar a humanizarla?

Como nos posicionamos los padres adoptivos en este asunto, ¿nos retrata más a nosotros que los padres biológicos?

¿Y qué sucede cuando, por la información que nos ha llegado, tenemos a la vez el convencimiento de que fueron queridos pero no fueron bien cuidados? ¿Cómo resolvemos esta contradicción?

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